La Iglesia de Ourense es un ejemplo clarificador de la forja cultural, ya multisecular. Con su rica documentación, venturosamente conservada, incluso en aquellas parcelas más amenazadas como la monástica y la municipal, puede testimoniar que se ha mantenido siempre en la vanguardia de las actividades escritorias y librarias.
Su actividad litúrgica dio vida a una intensa actividad de copistería y escrituración, casi siempre ejercida por las mismas personas, los “scrivans de livros” que rara vez dejan constancia de su oficio en los códices pero a veces la anotan en las suscripciones de sus escrituras notariales. Sus cotidianos ejercicios de lectura coral y eucarística y en especial su degustación espiritual y moral en las summas, en los espejos y en las vitae y legendae hagiográficas, tanto latinos como romances, llevaron a formar su acostumbrada “espuerta de libros”, casi siempre reseñados en sus testamentos.