Colección dirigida por José Mª Pérez Álvarez
El río ejerce una singular fascinación sobre los personajes de la novela: en sus aguas, en sus orillas, en los puentes que lo atraviesan, los habitantes de este texto riguroso y poético, descubren las singularidades de la vida, todos sus accidentes: las aventuras de la niñez, la amistad adolescente, los amores de la juventud, la muerte y el vislumbre de un futuro todavía lejano. Sus biografías parecen estar escritas en la superficie de las aguas del río, tener esa fragilidad que marca cualquier vida. El río que cruza la ciudad, cruza asimismo las existencias de todos ellos, marcándolos como un destino inevitable. El Río recrea una narración envolvente y sutil como la niebla que emana de su superficie en los días grises del invierno.
En una permanente huida de la vejez, el protagonista urde un disparatado proyecto que le permita alimentar la esperanza de que vivir no es someterse a las despóticas reglas que la vida le impone. Desea ser él quien establezca las normas, convertirse en un pequeño dios que modifique a su antojo las existencias de quienes lo rodean, establecer los destinos ajenos alcanzando los límites de la crueldad si es necesario.
Las estaciones de la muerte es un juego, hoy diríamos un juego de rol, que se le va de las manos a don Eusebio, el protagonista de la novela. La gris ciudad por la que él transita ejecutando los gestos cotidianos es el escenario donde la presencia de don Eusebio alterará lo que hasta entonces era una historia de sosiego, para convertirse en un permanente sobresalto.
Sátira inteligente, cargada de un sentido del humor demoledor, de una ironía sin límites, con una eficacísima iconoclastia, Francisco López Serrano nos muestra en El prado de los milagros que la literatura puede actuar con la frialdad de un escalpelo en la mendacidad y los intereses espurios. Engastada en una tradición donde el humor establece un género literario, López Serrano actúa con inteligencia en el cuerpo enfermo de una sociedad que a veces necesita creer contra todo sentido común. Si a ello le unimos un estilo literario brillante, una cultura que aflora constantemente sin entorpecer el flujo narrativo y la hilarante sucesión de acontecimientos engarzados con sorprendente maestría, nos encontramos con esta novela singular que se desenvuelve de principio a fin con un ritmo vertiginoso y sin desmayo.
Premio de la Crítica de Asturias 2008
Cuando la vida se tuerce se convierte en un cuento. Eso parece saberlo José Luis Espina en esta colección de relatos, No gana uno para sustos, en los que aguarda que a sus personajes les suceda algo para construir un cuento porque cuando surge el despropósito, lo inverosímil (o lo cotidiano visto desde otra perspectiva), el destino empieza a tramar sus argumentos de la mano del autor. Con un dominio exacto de una técnica narrativa tan difícil como el relato, José Luis Espina coge esas vidas, una vez deformadas, y enlaza unas piezas de una arquitectura exacta, definida y contundente. Y si cuando la vida se tuerce se convierte en material narrativo, No gana uno para sustos es un aluvión de buena literatura.
Desde la sátira y el humor, José Monjardín construye en Lecturas para desconfiados un mundo, el mundo de Arteya, que es un símbolo que trasciende cualquier geografía. Y a ese mundo y los personajes que lo habitan, Monjardín los examina con las armas de un escritor de indudable talento, enlazando una serie de relatos conectados entre si y que al final constituyen un artefacto literario de una factura extraordinaria, en el que se mezclan la imaginación, el humor más sutil, la ternura y la ironía que hacen de este libro una obra literaria novedosa en la voz particularísima de un autor que entra de lleno y con un estilo personal en el universo literario. Los diversos ecos de autores que subyacen en Lecturas para desconfiados, se incorporan a una forma novedosa de enfrentarse al género del relato.
De entre los escritores que cultivaron el género humorístico en la novelística española de las décadas de los 50 y 60 del siglo XX en España, Julio V. Gimeno es posiblemente el que emplea con más elegancia y sutilidad dicho recurso. No olvidemos que el humor invade la literatura desde la picaresca hasta hoy y, sin embargo, sigue siendo una especialidad maldita, considerada menor. Nombres como Eduardo Mendoza desmontan la patraña. y Jimmy, tu tío te espera, es un ejemplo de inteligencia humorística. Una de las novelas más conseguidas de Julio Gimeno, que se inicia con un disparatado inicio, transita por una serie de situaciones divertidas y finaliza en el mismo tono. Pero no es una sucesión de disparates encadenados sino una obra en la que se contrastan dos mundos, el estadounidense y el gallego, la realidad del día a día y los sueños. Todo ello con un dominio de la técnica novelística que no defraudará al lector que se adentre en las páginas de esta descacharrante novela.